Santiago, 27 de enero de 2026: El sector eléctrico chileno se encuentra en una etapa decisiva de su desarrollo. La acelerada incorporación de energías renovables, los desafíos de seguridad del sistema, las restricciones de transmisión y un marco regulatorio en constante evolución configuran un escenario que, según los expertos de Systep, exigirá decisiones cada vez más sofisticadas por parte de empresas generadoras y grandes consumidores de energía, pero también desde las nuevas autoridades de gobierno que iniciarán en marzo, bajo la administración del ahora presidente electo, José Antonio Kast.
Según cifras del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en 2025 se produjeron ~87 TWh de energía, y de ella el 63% corresponde a generación eléctrica proveniente de fuentes renovables, con una participación creciente de energía solar y eólica. Si bien este avance ha permitido reducir emisiones y diversificar la matriz energética, también ha introducido nuevos desafíos operativos y económicos, como mayor volatilidad de precios, congestiones en la red de transmisión y vertimientos de energía.
A ello se suman las expectativas de crecimiento de la demanda eléctrica asociada a la minería, la industria y nuevos actores intensivos en consumo energético, como los data centers, lo que presiona aún más la infraestructura existente y obliga a una planificación más rigurosa del sistema eléctrico nacional.
En este contexto, la correcta interpretación del mercado, de las señales regulatorias y de los costos reales del sistema se vuelve un factor crítico para la competitividad de las empresas.
“El sistema eléctrico chileno ha avanzado de manera significativa en su transición energética, pero hoy es también un sistema más complejo. De cara a 2026, el principal desafío será integrar de manera consistente la operación y la planificación del sistema, asegurando que las señales de mercado sean las correctas para permitir una toma de decisiones eficiente”, señala Iván Rudnick, director de Systep.
Desafíos y decisiones clave en 2026
Este año y probablemente gran parte de 2027, el sistema eléctrico deberá enfrentar una creciente penetración de energías renovables, sumado a restricciones del sistema de transmisión. En tanto, los Sistemas de Almacenamiento de Energía (SAE) se están transformando en un elemento clave del sistema, asociados a centrales renovables como en esquemas stand-alone, cumpliendo un rol significativo en arbitraje, servicios complementarios y mitigación de congestiones.
En términos de demanda, desde Systep adelantan que “el ingreso de data centers, el aumento de la demanda minera vinculada a metas de descarbonización y el desarrollo de plantas desaladoras introducirán nuevos patrones de consumo, que presionarán los sistemas de transmisión a nivel local y sistémico”.
Rudnick explica que en este contexto, los actores del mercado eléctrico —ya sea generadores o grandes consumidores— tendrán la necesidad de analizar y proyectar oportunidades para tomar decisiones estratégicas con una mirada más amplia e interdependiente, considerando la alta penetración renovable, restricciones de transmisión y marcos regulatorios en evolución.
Para los generadores, el equipo de expertos de Systep, indice que las decisiones en 2026 deberán analizar la dimensión de los proyectos, “será decisivo adelantarse y determinar cómo integrar los sistemas de almacenamiento dentro de la estrategia comercial y operativa, y cómo poner en valor los vertimientos, ya sea mediante arbitraje, servicios complementarios o un redimensionamiento óptimo de la capacidad renovable–BESS acorde a la capacidad efectiva de la red”. Todo ello con una mirada de largo plazo frente a la convergencia de costos marginales horarios, el riesgo de reducción de pagos por capacidad, y eventuales ajustes regulatorios que afecten las fuentes de ingreso de los sistemas de almacenamiento.
Por el lado de los grandes consumidores, principalmente de compañías mineras, centros de datos y plantas desaladoras, la clave de este año es estructurar correctamente sus estrategias de conexión, poniendo atención en la localización y nivel de tensión. “En minería, además, cobrará relevancia el fortalecimiento de la confiabilidad mediante generación detrás del medidor y el análisis de esquemas de desprendimiento de carga por baja frecuencia”, precisaron desde la consultora.
De acuerdo con el ejecutivo, los próximos años estarán marcados por la necesidad de contar con análisis más profundos y herramientas avanzadas que permitan evaluar escenarios de inversión, contratos eléctricos, tarifas y riesgos operacionales en un entorno de alta incertidumbre.
Systep ha desarrollado su trabajo apoyando a empresas generadoras, grandes consumidores e industrias en ámbitos como análisis de tarifas y regulación, evaluación de proyectos, estudios eléctricos, planificación del sistema y análisis estructural del mercado, además de mantener un monitoreo constante del mercado eléctrico incorporando herramientas de inteligencia artificial.
Según Systep, en la actualidad, las empresas no solo necesitan cumplir con la normativa, sino entender cómo se comporta el mercado en distintos escenarios y cómo esas dinámicas impactan sus costos y decisiones estratégicas. Ahí el rol del conocimiento técnico y la experiencia del equipo es fundamental”, agregan.
El desafío, coinciden expertos del sector, será avanzar en una transición energética que mantenga el equilibrio entre sostenibilidad, seguridad de suministro y competitividad económica. Para ello, la planificación, el fortalecimiento de la transmisión y la integración de nuevas tecnologías, como el almacenamiento, serán aspectos centrales.
Mirando hacia 2026, el sector eléctrico chileno seguirá enfrentando transformaciones estructurales. En ese escenario, contar con asesoría especializada y con equipos que comprendan el sistema eléctrico en su conjunto se perfila como un factor clave para la toma de decisiones informadas en un mercado cada vez más exigente.

